1. Respira de forma pausada y consciente; la mayoría de veces por la nariz.
  2. Mantén la postura por lo menos treinta segundos a tres minutos.
  3. No te exijas en exceso, ni en el plano físico ni en el mental.
  4. Disfruta del estiramiento sin competir ni querer llegar a conseguir ningún estereotipo de perfección.
  5. Intenta mantener en todo momento movimientos lentos y suaves.
  6. No realices las asanas después de comer; deja pasar al menos una hora.
  7. Persevera en la constancia, tómalo como un ritual sagrado.
“UNA ASANA HACE VISIBLE EN EL CUERPO LA PRESENCIA DE LA SALUD DIVINA”

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